Si en el negocio hay una sola persona que entiende la póliza, cualquier ausencia deja al resto sin respuestas. La propuesta es simple: leer juntos las condiciones generales una vez y dejar por escrito qué queda cubierto y qué no. No se trata de sumar coberturas, sino de que el equipo maneje el mismo mapa cuando llegue el momento de reclamar.
Podés empezar por una lectura guiada de coberturas y exclusiones, o revisar cómo se aplican franquicia y límite en un caso concreto.
Seguro Claro es un proyecto educativo: no vende pólizas ni reemplaza el asesoramiento profesional.